
CONOCIENDO A: ALONSO TORRES VENTOSA
Acerca de Alonso:

Alonso Torres Ventosa
cursa sus estudios musicales (a la vez que universitarios, licenciado en
Humanidades por la
Universidad de Extremadura), obteniendo
el título de cantante profesional, en el Conservatorio “García Matos” de
Plasencia. Perfecciona canto y técnica vocal con su maestro, don Pedro Lavirgen
(desde 1997 hasta la fecha) en Madrid, y entra a formar parte de la “Compañía
Lírica Española” que dirige don Antonio Amengual, tras una prueba de selección,
en el año 1999, siendo, por este orden, corista, partichino y
finalmente solista (hasta la disolución de dicha compañía). En estos momentos
canta como tenor principal y protagonista, entre otras, con la “Compañía
Delicias de Madrid”, siendo a la vez contratado dentro y fuera de nuestras
fronteras para espectáculos líricos, donde destaca por la interpretación de
romanzas de zarzuela y arias operísticas.
Su visita en nuestra voz
Hace algo mas de un mes, nuestra voz recibía la grata visita del cantante Lírico Alonso Torres Ventosa, acompañado de su madre María del Castillo Ventosa, Pianista; ambos llegaban cargados con una amplia sonrisa, un piano, un atril y con ganas de hacernos pasar un buen momento.
La cara de sorpresa fue mayúscula cuando los allí presentes los vimos cargado con el piano, todo estaba preparado para comenzar la entrevista pero entre pregunta y pregunta Alonso nos deleitaba con alguna canción que conseguía estremecer y emocionar a las personas que abarrotábamos la sala de actividades de COCEMFE.
Todos apuntábamos al termino de la entrevista, que el paso de Alonso y Maria por nuestra voz había sido inolvidable, de lo mejor que habíamos vivido, esta claro que la voz de Alonso y la música de María habían conseguido hacernos olvidar por un instante de nuestros problemas y nuestras cotidianidades.
La entrevista

¿Porqué le gustó la opera y se dedicó a ella?
La ópera me vino “impuesta” por los
estudios de canto que cursé en el Conservatorio Profesional “García Matos” de
Plasencia. Uno se matricula allí, o en cualquier otro conservatorio (porque le
gusta cantar, porque cree que tiene buena voz, porque le apetece…), y te van
dando piezas los profesores, en mi caso profesora, doña María de la Victoria Hernández
Miedes. Unas son zarzuelas, otras son canciones sacras, otras lieders (que son piezas
musicales nacidas gracias a poemas, normalmente de poetas alemanes, Goethe,
Holderling, Heine… y que diferentes compositores los musican, el más puesto en
escena, Schubert, pero hay más), otras son música popular española e italiana,
y finalmente, no por orden cronológico, sino que puede ser lo primero que
tienes que estudiar, o “montar” (utilizando jerga musical), llegan las óperas,
que en principio no son las óperas enteras, el drama musical completo, sino lo
que se llama “aria”, que en mi caso son de papeles (o “roles”, volviendo a la
jerga musical) de tenor en una determinada obra, dentro de un contexto teatral
musical.
Y me dedico no a la ópera, sino a
la música en general, porque es lo que he estudiado (además soy licenciado en
Humanidades por la
Universidad de Extremadura) porque me contratan para ello y
porque busco que me contraten como cantante y no como otra cosa (aunque de
escritor no me importaría que me contratasen alguna vez).
¿Cuándo empezó a cantar?
Bueno, desde “chiquinino” podría decir.
Primero fue en el colegio, en el San Antonio de Papua de los Padres
Franciscanos, estaba en el coro infantil (el que había), y cantábamos en las
fiestas del cole y en las misas, pero por aquel entonces yo no era solista,
había un par de ellos por “delante” de mí.
Luego entré en la Tuna (¡¡¡Aúpa!!) de Derecho,
y más tarde en la de Magisterio (Filosofía y Letras no tenía Tuna en aquellos
momentos, y cuando la quiso tener, los “perros viejos”, como yo, no quisimos
que la tuvieran, pero por un asunto de formalidad: pretendían saltarse ciertos
pasos), y una vez en la Tuna ,
conocí gente que había estado en la misma, el señor Mariño, y este me presentó
a mi profesor, a mi segundo profesor, Pedro Lavirgen. Y una vez conocido a
dicho cantante internacional, empecé a dar conciertos, pero no gracias a él
(que quería la perfección, esa cosa que no existe), sino porque empecé a
buscarme las habichuelas en el mundo de la música, mandando currículos,
haciendo audiciones y pruebas, y finalmente entre a formar parte de la Compañía Lírica Española.
¿En la actualidad vives de la
Música ?
Sí, y no… y me explico, no
siempre me dedico a cantar, pero todo lo que hago, de forma profesional, tiene
que ver con la música, clásica o no, y con las artes escénicas en general
(textos, radio, televisión…).
Vivir de las artes (“del cuento”
que diría alguien) en esta tierra mía es, más que difícil, un milagro, pero
bueno, siempre digo que no hay que quejarse sino trabajar, luchar por ello (a
pesar de los desasosiegos), y que si esto se te pone cuesta arriba, o demasiado
cuesta arriba, dejarlo, si te apetece, o haber elegido otra cosa, mariposa.
Al cantar ¿Es difícil llegar a
esos tonos? ¿Te afecta a las cuerdas vocales?
¿Has tenido que ser operado por
ello?
Siempre es difícil estar en el
límite, se consigue con esfuerzo y trabajo (y cuando escribo esto me sonrojo
bastante porque yo soy un poco vago). Supongo que te refieres a mis agudos, yo
soy tenor y me “muevo” en el territorio de los agudos, para mí es más difícil,
porque de hecho, algunos, los más graves, no los tengo “registrados” en el
cerebro, las notas graves, o sea, las conocidas por el común de los mortales
que no se dedican a estas cosas del canto lírico, como “bajas”, esas para mí
son un sufrimiento (afortunadamente en las partituras y en los papeles para
tenor, esas notas “bajas” o grabes no aparecen constantemente, y algunas veces,
ni aparecen)… también lo son, un sufrimiento, las notas más agudas dentro del
repertorio “tenoril”, ya que son muy psicológicos los “sies naturales” y los
“does de pecho” (conocidos por los “especialistas” como “does naturales”), y
estos sí que están en nuestras partituras, y además, esperan, los oyentes y
escuchantes de los conciertos, escucharlas, oírlas bien, limpia y categóricamente (no te puedes escabullir de
ellas).
¿Crees que la música es terapéutica? ¿Lo has comprobado?
Lo creo, creo que la música
amansa a las fieras, y si no, miradme a mí, que iba para… Sí, ahora fuera de
bromas, creo que la música “toca” áreas del cerebro como lo hacen las drogas o
las endorfinas naturales que llevamos encima (seguro que no son las endorfinas
y aquí he metido la pata, pero para que nos entendamos así lo he escrito) y que
resulta beneficiosa para el cerebro y el cuerpo, para el alma… un ejemplo, el
otro día estaba escribiendo algo, no recuerdo si mi columna de “Avuelapluma” o
algún relato de esos que voy escribiendo con ánimo de publicar algún día (tengo
publicados cinco libros, o mejor, estoy en cinco libros, comparto ediciones con
otros poetas y con otros narradores, nunca me han publicado solo a mí; en fin)
y estaba escuchando una canciocilla pop, tampoco recuerdo cuál, pero el relato
no era, creo recordar como para echar cohetes (ni bueno ni alegre), y en
cambio, la musiquilla sí que lo era, me levantó el ánimo, me impulsó a cerrar
el ordenador e ir a la cocina a comer una manzanita fresca.
En Cáceres, nuestra ciudad, hay
un centro de musicoterapia, se llama CIM, Centro Integral de Música (está por
la parte de atrás del aparcamiento de Obispo Galarza), y hacen cursos, imparten
clases para los más pequeños y con el ritmo, por ejemplo, trabajan para la
integración de las personas sordas.
¿A qué compositor te gusta interpretar más?
Por afinidad musical, a Verdi, en
el plano operístico, claro, pero Verdi me pone muy “verdiano”, esto es, muy
magnífico, muy ampuloso, muy bravo… ya no te quiero decir nada si dentro de mi
repertorio estuviera o estuviese Wagner, que no lo está (no soy un
“herdeltenor”), seguro, como decía Wody Allen, que me entraban ganas de invadir
cualquier país. Lo que más frecuento en la ópera es Puccini, es más lírico (si
leen esto mis profesores me corren a gorrazos), más sensible, más atemperado,
más sensible, más romanticón, y entonces, aprovechando su “tranquilidad”, yo le
pego un repaso un poco a lo bruto, lo paso por mi tamiz, por cómo entiendo las
cosas (más de gónadas). También interpreto a compositores barrocos (Gluck es un
poco tardobarroco, pero bueno, es el que me viene a la mente ahora mismo y su
obra “Orfeo y Euridice”), pero pasándolos por el “turmig” mío, haciéndolos míos
y no haciendo caso a las categorías estéticas de la época.
En cuanto a la zarzuela,
cualquiera me vale, y esto no es jactancia ni maldición, sino lo que hay, me
gusta la zarzuela y la hago mía, no engaño, cuando la canto, es lo que es.
También me gusta mucho, mucho,
interpretar boleros, tangos y canciones líricas como “Granada”, “Noche de
ronda”, “Amapola”… y disfruto, y en un momento dado hago más teatro
interpretándolas, teatro cantado, se entiende, porque no voy por ahí llorando
por los rincones o arrastrándole por los escenarios cuando las canto…
normalmente, si me dejan (cuando no es un espectáculo que monto yo, si no uno
por encargo, uno de esos que te dicen, “tienes que cantar solo ópera, o solo
canción renacentista”), empiezo los conciertos por “Noche de ronda”.
También me gusta el rock, un poco
durillo y un poco punk, pero Dios no me ha dado banda de Rock And Roll, y sí
que me dio durante veinte años, 20,
a la Tuna ,
¡¡¡Aúpa!!!
¿Está afectando la crisis a tu tipo de música? ¿Cómo?
Está afectando a mi música y a
todo lo que tiene que ver con las artes escénicas porque no se gestiona
debidamente el dinero, y porque no se programa tanto como antes.
Sí, por supuesto, que afecta la
crisis, pero siempre lo he dicho, es preferible que no quiten colegios, ni
hospitales, ni centros asistenciales. Las artes, en el sentido general de la
palabra, no dan de comer, alimentan el espíritu, sí, que está muy bien, y todos
sabemos que no solo de pan vive el hombre, pero primero hay que cubrir la
educación, la asistencia social y la sanidad, y si me quitan a mí (como
“artista”) pero no quitan lo otro, me parece bien.
Esto no quiere decir, ni mucho
menos, que esté a favor de lo recortes tan dementes que están haciendo, pero
también digo, sin desdecirme o contradecirme, que estamos en tiempos de crisis
(claro que para unos pocos no, y esos son los que se ríen y los que no las
pasan canutas y siguen yendo a la ópera, a los teatros o de vacaciones a
“tittiplen”) y que hay que abrocharse el cinturón, eso sí, todos, no siempre
los mismos “paganinis”.
Soy licenciado en Humanidades
(“el que vale, vale, y el que no, a Humanidades”, esto decíamos en la facultad
echándonos unas risas en el bar, o en el de la facultad de Filosofía y
Letras, o en el Bar Salas, en san Blas,
paso necesario para llegar a las clases), y he intentado en dos ocasiones
doctorarme, pero las circunstancias siempre fueron adversas; la primera vez
porque nuestro director de tesis se metió a político y nos dejó, entindo, un
poco (mucho) huérfanos, y en la segunda ocasión no lo vi claro con tantas
nuevas tecnologías (muchas de las cosas de clase se tenían que hacer desde casa
y a través del ordenador).
No descarto volver a intentar un
doctorado (sería el tercero, y ya se sabe, ¿no?, a la tercera va la vencida), o
empezar una nueva carrera (estuve matriculado en la UNED en Filosofía, pero era
un gran coñazo), Historia del Arte me gusta y me entretiene, pero sobre todo me
divierte lo en serio que vive la gente del arte, el arte contemporáneo, me
gusta, de verdad, el arte conceptual, las performances, los happening, la
videocreación, la experimentación… me gusta echarme unas risas, como cuando
decíamos lo de Humanidades acodados en la barra del bar de la facultada.
¿A que te dedicas a parte de la música?
Je, je, je… me gustaría no
dedicarme más que a pasear y a leer, y a beber buen vino con buena o mala
gente, pero es difícil, me dedico, sobre todo, a la música, pero no solo cantada;
llevo, dirijo un programa de televisión, en Antena Cáceres (que se ve aquí y en
la provincia, pero también en Huelva y en Sevilla capital), se llama, “Clásicos
Sin Complejos”, y ponemos en antena todo lo relacionado con la música: clásica,
punk-rock, lírica, histórica, programática, dodecafónica, renacentista,
barroca, medieval, ballets, danza contemporánea, flamenco, copla, fado, música
de otras tierras y culturas… todo lo que vamos sabiendo e investigando lo
ponemos en “Clásicos Sin Complejos”.
Estoy trabajando también con una
gestora que organiza eventos culturales y sociales y hago la “literatura” y me
encargo de la parte más escénica y teatral, de la musical y de la cultural en
general.
Me gusta sobremanera leer (e ir
anotando lo que leo, a qué se parece, qué me recuerda, las frases, las
expresiones… estoy ahora leyendo a Kawabata, el japonés premio Nobel de
literatura de 1968, su obra “País de nieve”, y es de un lirismo, perdón por la
palabra, “acojonante”, y no puedo subrayarlo ni anotarlo porque el libro es de
mi mujer y la bronca puede ser monumental) y pasear, y también, mucho, “perder”
el tiempo, ya sea escuchando música en el sofá, o estar tirando sin hacer nada
más que soñar o “ensoñar”.
Y escribo: escribo para el periódico
semanal “Avuelapluma” unas columnas que llevan por título “Reflexiones de un
tenor” en las que hipotéticamente tendría que hablar sobre música, pero meto un
poco de todo, crítica, reflexión, y relatos “novelescos”.
También escribo poesía, cada vez
menos, porque para escribir poesía hay, pienso, que estar “mú enamorao”,
chorrear amor, vamos, y eso, ahora, no me pasa, y escribir sobre el matrimonio,
o sobre mi hijo no me seduce, no porque no sean ambos, la institución
matrimonial y la persona de Santiago maravillosos, sino porque la poesía la entiendo
como un acto de rabia o de insurrección, o un acto de pasión total: “el verbo
se hizo carne”, y como dijo el Don Juan en los infiernos de Baudelere, “la
poesía no es poesía si no la puedes escribir sobre la piel de la persona
amada”.
Y estoy siempre escribiendo
relatos, unos más cortos que otros, y una por ahora, inacabable novela que
lleva por título “Slàvia”, tres novelas en una que bla, bla, bla, bla…
¿Qué piensas de las personas con discapacidad?
Joder (y perdón otra vez por
emplear palabras”malsonantes”),, pues que son un ejemplo para el resto de la
sociedad, para las personas “normales”, y voy a poner un ejemplo, cuando vi la
película “Mar adentro”, no me gustó el hipotético “escapismo” del protagonista,
pero lo respeto, y lo admiro en un momento dado, yo no sé si me atrevería a
poner fin a mi vida; pero por otro lado estoy esperando una película acerca de
la gente que lucha, que se desespera y lucha, que pierde y lucha, y que le gana
un día más a la vida luchando, y las personas que tienen alguna discapacidad me
parecen luchadores y que son ejemplos a seguir portados nosotros, lo que pasa
que en esta sociedad tan hedonista, se las tiende a esconder.
¿Has trabajador con personas con discapacidad? ¿Cómo fue la
experiencia?
No he trabajado con personas con
discapacidad, sí es cierto que he actuado para dichas personas, por ejemplo, en
el Centro de Grandes Inválidos de Alcuéscar, o con los Hermanos de la
Cruz Blanca de Cáceres.
La experiencia fue siempre excepcional por lo
que he dicho anteriormente, porque la gente que lucha y vive me parece la más
loable, sobre todo para mí, que como he dicho también en esta entrevista
anteriormente, soy un poco vago.
¿Conoces alguna persona con discapacidad del mundo de la música y del
sector que tu representas.?
Sí que conozco a dos personas que
tienen discapacidades físicas y se han dedicado o se dedican a la ópera y la
zarzuela, una es un invidente que fue alumno de Pavarotti, Andrea Boccelli
(pero si es cierto que canta ópera y napolitanas, también es cierto que nunca
ha subido a un escenario para hacer una ópera representada).
La otra persona con una discapacidad, esta
motora, debido a que durante su infancia sufrió la poliomielitis y se quedó
cojo (esta palabra, “cojo”, no sé si es políticamente correcta, lo siento) es
mi profesor de Madrid, Don Pedro Lavirgen, y este sí que ha hecho carrera, carrerón
en el mundo de la lírica, cantando por toda Europa, sobre todo en Italia y
España, y por toda Sudamérica. Y fue el primer español que cantó ópera en la
extinta Unión Soviética (él que es tan fachilla).
Yo jamas podre olvidar esa voz, es impresionante cada vez que lo recuerdo me emociono es grande tu voz Alonso, Gracias por el rato que nos ofreciste, estamos deseando que puedas volver a cantarnos. te esperamos con los brazos abiertos.
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